Agnieszka Holland denuncia en Venecia la deshumanización de Polonia en Europa Europa

La llamada al despertar de la conciencia de Europa

La cineasta polaca Agnieszka Holland ha lanzado una contundente llamada al despertar de la conciencia de Europa en su último filme, “Green border”. En esta película, que compite en el Festival de Venecia y está nominada al León de Oro, Holland retrata la “pesadilla” de la crisis migratoria en la frontera entre Bielorrusia y Polonia en 2021. La directora advierte del peligro de un nuevo colapso moral, ya que considera que “los peores crímenes contra la humanidad están sucediendo ahora mismo en Europa”. Holland busca concienciar a los europeos sobre la situación de los migrantes y llama a dejar de tener miedo a perder la zona de confort.

La complejidad de nuestra realidad

Agnieszka Holland enfatiza que su película no es un filme propagandístico, sino que refleja la complejidad de nuestra realidad y cómo el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor. Critica a aquellos directores que evitan comprometerse con los problemas del mundo actual y destaca la importancia de abordar estas temáticas desde la ficción cinematográfica. La cineasta polaca busca mostrar la situación de los migrantes en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, donde son explotados, golpeados y abandonados, sin encontrar un lugar donde permanecer.

La falta de atención de los medios y la polarización

Holland critica la falta de atención de los medios de comunicación hacia la crisis migratoria en Europa. Asegura que algunos medios han optado por no hablar de la situación, ya sea por miedo a la polarización o por intereses económicos. La cineasta polaca denuncia que el gobierno polaco ha creado una zona de exclusión, impidiendo el acceso de medios de comunicación y organizaciones humanitarias a la frontera. Considera que la mayoría de los medios han sido cobardes al no abordar esta problemática y los acusa de estar corrompidos por la polarización o por el dinero y los mercados.

La conciencia real de la historia

La actriz Maja Ostaszewska, quien interpreta a una psicóloga que decide ayudar en labores humanitarias en la película, es considerada por Holland como la conciencia real de la historia. Ostaszewska también ha ejercido como activista en la vida real y confiesa sentir impotencia al rodar la película y luego regresar a casa, mientras a pocos kilómetros de distancia hay personas que esperan ayuda. La cineasta concluye su intervención pidiendo un minuto de silencio por las 60.000 personas que han muerto tratando de llegar a Europa desde 2014, un momento sobrecogedor que busca generar reflexión y conciencia sobre esta crisis migratoria.