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¿cuándo hacerse una?¿qué enfermedades pueden descubrir?

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    MADRID, 12 May. (EDIZIONES) –

    Probablemente en situación basal, en reposo, los pacientes que tengan enfermedad coronaria (enfermedad cardíaca que se desarrolla cuando arterias del corazón no puede suministrar suficiente sangre y por tanto oxígeno al corazón) pueden encontrarse bien o incluso salir correctas las exploraciones que puedan realizarse como una ecografía o un electrocardiograma.

   Ahora bien, si se tiene sospecha de que estas personas pueden desarrollar enfermedad coronaria, o bien las padecen o tienen un alto riesgo, se les suelen realizar lo que se conocen como pruebas de esfuerzo, según detalla el doctor Juli Carballo, jefe de servicio de Cardiología del Centro Médico Teknon de Barcelona.

   Detalla en una entrevista con Infosalus que estas consisten en que el paciente realice un determinado ejercicio físico, generalmente en una cinta o en una bici estática, donde se monitorizan varios parámetros del paciente, por ejemplo, con un electrocardiograma, aparte de vigilar su presión arterial y su situación clínica en general en respuesta a ese esfuerzo o ejercicio.

   Así, sostiene que estas pruebas generalmente están orientadas en su mayoría para descartar, diagnosticar o bien establecer el pronóstico de los pacientes con insuficiencia coronaria: “Se hace en pacientes en los que se quiere diagnosticar esta enfermedad, o bien para ver en qué situación está el paciente tras el tratamiento, si este funciona, o también para ver o establecer el pronóstico del paciente”.

   Otro de sus objetivos es monitorizar la capacidad funcional, física del paciente, pero la indicación más frecuente es el diagnóstico de enfermedad coronaria mediante esta prueba “que no es invasiva”, asegura el especialista de Quirónsalud.

   También se emplean estas pruebas a modo de ‘screening’ o de chequeo si se trata de personas con un alto riesgo cardiovascular, en pacientes sin síntomas, pero con factores de riesgo cardiovascular, pero buscando la prevención, sobre todo a partir de los 40 en los hombres, y en las mujeres a partir de los 50. Otras veces se hacen cuando ya han aparecido los síntomas y el clínico necesita alguna herramienta para objetivarlos, ver si responden a enfermedad coronaria, siendo el primer paso para verificarlo es la prueba de esfuerzo.

   Igualmente, otra indicación es previo a una carrera, o personas que no hacen deporte y quieren iniciarse en el mismo, o incluso con cierto nivel, deportistas que se someten a esfuerzos físicos significativos la prueba de esfuerzo también a priori ayuda mucho a descartar que no pueda darse algún problema o que no hubiera escondida una enfermedad coronaria o de algún otro tipo incluso que pudiera ocasionar una complicación durante el ejercicio.

CÓMO SE REALIZA

   “Con el ejercicio físico el corazón requiere de una mayor demanda de oxígeno. Si existe enfermedad coronaria, porque por ejemplo las arterias están parcialmente obstruidas, no le llega suficiente oxígeno al corazón, y esto lo detectamos en la prueba esfuerzo porque aparecen alteraciones en el electrocardiograma y también pueden aparecer síntomas en el paciente. Todo ello favorece el diagnóstico de enfermedad coronaria, como una angina de pecho”, describe el experto.

   Normalmente, el cardiólogo intervencionista explica que los pacientes la realizan con ropa de deporte, y esta se suele hacer en un tapiz rodante como el que hay en los gimnasios, y cuya pendiente va aumentando, o bien en una bicicleta ergométrica, y luego con el tórax depilado en el caso de los hombres para poder adherir correctamente las ventosas del registro del electrocardiograma. “Es raro que duren más de 12 minutos, y entre 5-6-7-12 minutos es la duración media de la misma”, indica.

   Ahora bien, el doctor Carballo advierte de que las pruebas de esfuerzo sobre todo muestran alteraciones cuando el paciente tiene una enfermedad coronaria que es significativa, por lo que a veces las lesiones coronarias moderadas no se detectan en la prueba de esfuerzo.

   “Es algo a tener en cuenta. (…) La sensibilidad de la prueba es la que es y a veces puede darse el caso de enfermedad, donde las obstrucciones coronarias no son graves, pero están ahí y son indetectables porque la cantidad de sangre puede ser más o menos suficiente y hace que esta prueba no se altere”, relata el cardiólogo de Centro Médico Teknon.

   Indica igualmente que hay varios tipos de pruebas de esfuerzo, y en algunos casos estas se pueden acompañar de imagen, junto con una ecografía de estrés, por ejemplo, de forma que el paciente hace el ejercicio y al mismo tiempo se obtienen imágenes de su corazón en situación de esfuerzo y también de reposo, que posteriormente se comparan. A veces también apunta que se emplean medicamentos que simulan a nivel hemodinámico como si el paciente hiciera ejercicio físico y sirven para incrementar la sensibilidad de la prueba.

¿SE RECOMIENDA EN TODAS LAS PERSONAS UNA PRUEBA DE ESFUERZO?

   Con todo ello, el doctor Juli Carballo, jefe de servicio de Cardiología del Centro Médico Teknon de Barcelona, ve especialmente indicada esta prueba en pacientes con algún factor de riesgo cardiovascular, como una alta carga genética de enfermedad coronaria, personas con diabetes, que fuman, entre otras, a modo de prevención y como primer paso para un diagnóstico precoz de enfermedad coronaria. Sobre todo, la aconseja a partir de los 40 en hombres y de los 50 en las mujeres, aunque insiste en no ser taxativos con el tema de la edad.

   En cuanto al riesgo de las pruebas de esfuerzo reconoce que es “muy bajo”, una mortalidad de 1/10.000, por lo que estas deben hacerse en personas que no tengan enfermedad muy grave, sino que sean asintomáticos o con una sintomatología que no atisba una situación de gravedad.

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Redacción Prensa
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