El abrumador aislamiento que azota a Occidente: todo lo que necesitas saber


El desafío diplomático de Biden en Oriente Medio

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se embarcó el 17 de octubre en un viaje a Israel con la intención de contener los efectos de la guerra en Gaza y prevenir su propagación en la región. Sin embargo, antes de partir, el rey de Jordania, Abdalah II, canceló una cumbre crucial que debía reunir a Biden con los líderes de Egipto y la Autoridad Palestina para discutir la crisis en Gaza. Este desaire diplomático puso de manifiesto la disminución de la autoridad de Washington en la región.

Las acciones de Biden en Israel

En su corta visita a Israel, Biden expresó su solidaridad con el pueblo judío y reafirmó el firme compromiso de los Estados Unidos con la seguridad de Israel. Logró convencer al primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, de la necesidad de establecer corredores humanitarios para facilitar la evacuación de la población civil palestina y permitir la llegada de ayuda humanitaria. Sin embargo, Israel ha decidido lanzar una invasión militar en Gaza, a pesar de las advertencias de analistas y líderes internacionales.

El alineamiento de Occidente con Israel y sus consecuencias

El apoyo de los Estados Unidos y Europa a Israel ha generado críticas y rechazo en los países árabes, que acusan a Occidente de aplicar un doble rasero en su trato a israelíes y palestinos. Esta postura ha profundizado la brecha entre los países occidentales y el resto del mundo, especialmente el llamado Sur Global. La falta de apoyo internacional en la lucha de Occidente contra la invasión de Ucrania por parte de Rusia y en su pulso económico y diplomático con China, refuerza esta percepción de aislamiento.

El creciente resentimiento hacia Occidente

El resentimiento hacia Occidente ha ido en aumento en los últimos años. Los expertos atribuyen este sentimiento a la percepción de arbitrariedad en las decisiones de Occidente sobre quién puede recurrir a la fuerza en las relaciones internacionales. Además, el incumplimiento de los compromisos de los países desarrollados en cuanto a la distribución de las vacunas contra la COVID-19 y las ayudas para mitigar los efectos del cambio climático han contribuido a este resentimiento. Mientras tanto, países como Rusia y China buscan aprovechar la situación para fortalecer su posición en el escenario mundial.

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