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Cada vez que la selección Colombia sufre una derrota, las redes sociales señalan a Javier Hernández Bonnet como el culpable. Desde el trágico 9-0 de Londrina en Brasil en 1999, el presentador de deportes de Noticias Caracol ha sido objeto de burlas y críticas. Aquel partido, que siguió a una victoria contundente contra Chile, generó un exceso de optimismo por parte de Bonnet, quien afirmaba que el equipo dirigido por Javier Álvarez era imparable. Sin embargo, la goleada de Brasil dejó en evidencia su error y desde entonces se ganó el apodo de “Refisal”.
A pesar de las constantes burlas y críticas en redes sociales, Javier Hernández Bonnet se enfrenta a un nuevo desafío: las eliminatorias al mundial 2026. Aunque no es fácil tener que soportar los memes y los insultos, Bonnet se mantiene firme y no permite que afecten su desempeño. Sin embargo, su esposa, la periodista Carolina Romero, ha tenido que lidiar con las consecuencias de esta constante burla, incluso llegando al punto de cortar amistades para proteger a su hija de 15 años del matoneo en redes sociales.
Javier Hernández Bonnet es conocido por ser un perfeccionista absoluto, pero a veces su mal genio toma el control. Carolina Romero ha tenido que buscar ayuda profesional para lidiar con la depresión que le causa ver el trato injusto que recibe su esposo. A diferencia de ella, Bonnet tiene un cuero de hierro y se ríe de los insultos, demostrando su fortaleza ante las críticas constantes.
Javier Hernández y Carolina Romero se conocieron hace 20 años en Caracol, cuando él estaba en su primer matrimonio y ella era una periodista y productora de peso. A pesar de las circunstancias, se enamoraron y formaron una familia. A diferencia de su primer matrimonio, donde Bonnet no participaba en las tareas de crianza, con Sofía, su hija en común, tuvo que aprender a bañarla y cuidarla. La edad y la experiencia han cambiado su perspectiva sobre la paternidad.
Los periodistas suelen ser endogámicos, ya que solo otro periodista puede entender la entrega total a su oficio. Javier Hernández necesitaba a alguien que comprendiera su rutina y su pasión por el periodismo. Carolina Romero, acostumbrada a la neurosis de los grandes del periodismo, sabe cómo tolerar su puntualidad extrema y su necesidad de soledad para pensar. A pesar de las diferencias, su amor y complicidad los mantienen unidos.
En diciembre pasado, justo antes de comentar su décimo mundial, Javier Hernández sufrió un ataque de cálculos en la vesícula que lo dejó hospitalizado y lo hizo perderse uno de los torneos más importantes de la historia. A pesar del dolor y la frustración, Bonnet logró superar la prueba y ahora está listo para enfrentarse a su nuevo rival en los partidos de eliminatoria, RCN. Aunque debe compartir transmisión con ellos, está preparado para dar lo mejor de sí en cada partido.
Carolina Romero siempre siente alegría al ver llegar a Javier Hernández después de un partido. En ese momento, él se quita los audífonos, el lapicero y la fama, y solo queda el amor entre ellos. Aunque Javier es reconocido en todo el país, su esposa siempre está a su lado, apoyándolo en cada paso de su carrera. A pesar de las dificultades y las críticas, su amor y compromiso mutuo los mantienen fuertes y unidos.
