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El pasado sábado 2 de septiembre, el Kursaal de San Sebastián fue testigo de un concierto muy especial. La Fundación Columbus organizó una velada musical en la que la Orquesta Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Donostiarra interpretaron la majestuosa Segunda Sinfonía de Mahler, también conocida como “Resurrección”. Bajo la dirección del maestro Ramón Tebar, el público fue transportado a un mundo de emociones y belleza musical.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la brillante actuación de la reconocida mezzosoprano María José Montiel. Con su voz poderosa y emotiva, Montiel cautivó a todos los presentes. Su interpretación de los pasajes solistas de la Sinfonía de Mahler fue simplemente impresionante. La audiencia quedó maravillada por su habilidad para transmitir las emociones más profundas a través de su voz.
El concierto no solo contó con la participación de María José Montiel, sino también con el coro del Orfeón Donostiarra. Su impecable interpretación de los coros de la Sinfonía de Mahler añadió una capa adicional de belleza y emoción a la actuación. La perfecta armonía entre el coro y la orquesta fue evidente en cada nota y cada frase musical.
Además de ser una noche llena de música excepcional, este concierto tuvo un propósito benéfico. Los fondos recaudados se destinarán a la realización de un ensayo clínico para la enfermedad rara parapléjica espástica de tipo 50 o SPG50. Esta enfermedad neurodegenerativa afecta a niños y niñas, y la investigación y desarrollo de tratamientos es crucial para mejorar su calidad de vida. La Fundación Columbus se ha comprometido a liderar este ensayo clínico pionero en España, que se llevará a cabo en el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Donostia y en el instituto de investigación en salud BioGipuzkoa.
En resumen, el concierto de la Segunda Sinfonía de Mahler en San Sebastián fue una experiencia inolvidable. La combinación de la talentosa María José Montiel, el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica de Euskadi creó un ambiente mágico en el que la música traspasó las barreras del tiempo y el espacio. Además, el hecho de que este evento también contribuya a la investigación médica es un recordatorio de cómo el arte y la solidaridad pueden unirse para generar un impacto positivo en la sociedad.
