Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

La tercera de la Setmana de Bous en Algemesí fue testigo de una novillada espectacular, llena de emoción y bravura. Los erales de la ganadería de Nazario Ibáñez demostraron un gran juego en general, pero fue el quinto novillo, de nombre Gargantero, el que se llevó todos los aplausos al ser premiado con la vuelta al ruedo. Los novilleros no se quedaron atrás y ofrecieron una emocionante faena taurina, destacando la actuación de Juan Alberto Torrijos, quien salió en hombros tras cortar dos orejas.
El quinto novillo de la tarde, Gargantero, se convirtió en el protagonista indiscutible de la novillada. Desde el primer momento, demostró su bravura y codicia, embistiendo con fuerza y sin descanso. Su embestida era tan intensa que parecía querer comerse la muleta del novillero. A pesar de los intentos del torero por dominarlo, Gargantero se mostró indomable y desafiante. Aunque hubo una ligera petición de indulto por parte del público, el novillero decidió entrar a matar, pero no estuvo acertado y solo pudo pasear una oreja. A pesar de ello, su valentía y entrega fueron reconocidas por los espectadores.
Juan Alberto Torrijos fue el gran triunfador de la tarde al cortar dos orejas del tercero novillo. Desde su entrada a la plaza, el novillero demostró su entrega y valentía, recibiendo al astado a porta gayola y realizando varios faroles de rodillas en el tercio. La faena se desarrolló con muletazos templados y elegantes frente a un eral que mostraba una condición extraordinaria por su temple, humillación y clase. Torrijos supo aprovechar al máximo las embestidas del novillo, rematando su faena en los terrenos de cercanías y realizando manoletinas de rodillas. Su actuación fue tan intensa y emocionante que el público no dudó en pedir el doble trofeo, aunque finalmente solo se le concedieron dos orejas.
Javier Aparicio también dejó su huella en la novillada con una faena llena de temple y suavidad. El novillero demostró una gran serenidad y tranquilidad en su toreo, llevando a cabo un quehacer de gran profundidad y poso. Su manejo de la muleta fue exquisito, realizando pases de gran calado con ambas manos. Destacó especialmente un circular eterno, en el que la embestida del novillo parecía estar cosida a la muleta en todo momento. A pesar de una estocada contraria, Aparicio logró cortar una merecida oreja, dejando una sensación inmejorable en el público.
Además de Juan Alberto Torrijos y Javier Aparicio, otros novilleros también dejaron su huella en la tarde taurina de Algemesí. Mario Vilau, procedente de Barcelona, sorteó un extraordinario ejemplar en el cierre del festejo. A pesar de no estar acertado con el estoque, Vilau mostró su talento y destreza en el recibo a la verónica y en su labor con la franela, destacando la ligazón, el ritmo y la emoción en sus pases.
Por su parte, Raúl Caamaño, de la escuela de Toledo, dio una vuelta al ruedo en un festejo de gran contenido. Aunque le faltó convicción en algunos momentos, logró realizar algunos naturales sueltos de bella factura. Su quehacer fue destacado, aunque le faltó solidez y directriz en su actuación.
El vitoriano Pedro Andrés Arija, sustituto de Rafael Ponce de León, pechó con el astado más deslucido de la tarde. A pesar de las dificultades del novillo, Andrés mostró su buen concepto y dejó muletazos sueltos con un buen estilo. Sin embargo, no estuvo afortunado a la hora de matar, lo que le impidió obtener un mejor resultado.
En resumen, la novillada en Algemesí fue todo un espectáculo taurino, lleno de emoción y bravura. Los novilleros demostraron su valentía y entrega frente a los ejemplares de Nazario Ibáñez, destacando la actuación de Juan Alberto Torrijos, quien salió en hombros tras cortar dos orejas. Javier Aparicio también dejó su huella con una faena llena de temple y suavidad. Mario Vilau, Raúl Caamaño y Pedro Andrés también mostraron su talento y destreza en la plaza. Sin duda, fue una tarde inolvidable para los amantes de la tauromaquia.
