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El Museo Picasso Málaga está viviendo un año complicado en medio de su proceso para elegir a la nueva dirección. El centro celebra su vigésimo aniversario y conmemora los 50 años de la muerte del artista malagueño, pero se encuentra sumido en una crisis laboral e institucional. Desde hace casi un año, se ha denunciado el último convenio laboral, que había caducado en 2021, lo que ha llevado a movilizaciones y anuncios de huelga que han afectado la imagen de la pinacoteca más visitada de Andalucía. Además, el museo se encuentra en pleno proceso para sustituir a su director, José Lebrero, lo que ha generado tensiones y enfado en la familia Ruiz-Picasso, encabezada por Bernard, nieto del artista y presidente del consejo ejecutivo.
El Museo Picasso Málaga ha sido un epicentro cultural en la ciudad, atrayendo a más de nueve millones de visitantes desde su inauguración en 2003. Sin embargo, actualmente enfrenta una crisis interna que no es casualidad, según afirman trabajadores y extrabajadores. Una serie de factores han minado las relaciones internas y han explotado en pleno año de celebración. La plantilla ha estado perdiendo poder adquisitivo durante más de una década y se siente ninguneada por la empresa. Además, se señala la desgastada relación entre la plantilla y el director José Lebrero como uno de los factores desencadenantes de la situación actual. Algunos afirman que Lebrero ha ido cediendo poder a la familia Picasso, lo que ha generado tensiones y malestar en el museo.
Otro factor que influye en la crisis del Museo Picasso Málaga es el papel de la Junta de Andalucía. Según algunos conocedores del espacio, cuando estaba gobernada por el PSOE, la Administración apretaba más a los Ruiz-Picasso debido a que habían impulsado el museo. Sin embargo, desde la llegada del PP, la Junta ha perdido protagonismo y la familia ha ganado más poder en la toma de decisiones. Ante el conflicto laboral, la Junta se ha declarado incompetente para intervenir y ha afirmado que los cargos que forman parte del patronato del museo no tienen voz ni voto en la gestión y el día a día. Esto ha generado críticas y descontento por parte de los trabajadores y ha contribuido a la complicada situación actual.
La publicación de las condiciones para el nuevo director o directora ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de la plantilla. El anuncio de un salario más alto y un complemento de ayuda de vivienda ha generado malestar entre los empleados, ya que supera el salario base de la mayoría de ellos. Esto ha llevado a movilizaciones y anuncios de huelga, que inicialmente estaban previstas para la próxima semana, pero que han sido aplazadas para más adelante. La plantilla espera llegar a un acuerdo lo antes posible y ha presentado una propuesta al consejo ejecutivo para mejorar las condiciones sociales y laborales.
En resumen, el Museo Picasso Málaga está viviendo un año complicado marcado por una crisis laboral e institucional. La relación desgastada entre la plantilla y el director, el papel de la Junta de Andalucía y las condiciones para el nuevo director han contribuido a la tensión y malestar en el museo. A pesar de ello, el centro continúa celebrando su vigésimo aniversario y conmemorando los 50 años de la muerte de Pablo Picasso, aunque ensombrecido por los problemas internos.
