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Supremo dictamina que el presentador de TVE José María Íñigo murió por amianto en el plató

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Es improcedente el recurso de casación de la viuda contra la decisión del TSJ de Madrid de sobreseer la causa contra la Corporación.

MADRID, 10 de agosto (PRENSA EUROPA) –

El Tribunal Supremo confirmó la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Madrid, que concluyó que no había relación entre la muerte del presentador José María Íñigo y el amianto en las películas de RTVE.

Íñigo murió en 2018 de mesotelioma pleural maligno, y aunque se sabe que prestó servicios a RTVE en varios programas de televisión desde 1975 hasta 1985, los jueces no insinuaron que su muerte estuviera relacionada con el amianto en el estudio.

Supremo apoyó la decisión del TSJ de Madrid al rechazar el recurso de casación de la viuda del presentador. Así, mediante auto de Europa Press de 20 de julio, la Sala Primera de lo Social declara la certeza de la sentencia recurrida, según la cual no proceden más recursos.

HACEN UNA RAZÓN POR PRIMERA VEZ

La mujer del presentador acudió a la Audiencia de Madrid para declarar que la pensión de viudedad que había percibido era una reserva por enfermedad profesional.

En marzo de 2021, el Juzgado de lo Social nº 2 de Madrid estimó la demanda de la viuda Íñigo contra Sociedad Estatal Corporación RTVE, Mutua Fraternidad Muprespa, Instituto Nacional y Tesorería General de la Seguridad Social, así como contra Asociación de Radiodifusores de España.

El tribunal valoró la “existencia de un nexo de causalidad entre el trabajo y la enfermedad” de Íñigo porque los restos de amianto contenidos en el Estudio 1 en el que trabajó “tienen la capacidad de desprender fibras por choque, vibración, sacudida o movimiento del aire”.

Disconforme con este arreglo, la Corporación interpuso recurso de apelación y llevó el caso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que en noviembre de 2021 no estuvo de acuerdo con la conclusión adoptada por el Tribunal y dio la razón a RTVE.

TRIBUNAL SIN CAUSA

El TSJ de Madrid rechazó la alegación de la mujer argumentando que “la actividad que desempeñaba en RTVE el fallecido no estaba especificada en el cuadro de homologación de enfermedades profesionales”.

Al mismo tiempo, resaltó que este trabajo no involucra actividades consideradas causantes de mesotelioma pleural, ni aquellas consideradas de riesgo por asbesto”, lo cual es importante señalar. Señalar que todas se refieren a trabajos en contacto directo con asbesto. , lo que en este caso no se produce de ninguna manera”.

Por ello, los jueces del TSJ concluyeron que la mujer no podía basarse en el supuesto de enfermedad profesional de su pareja sino que debía probar un nexo de causalidad.

En este sentido, el juzgado de Madrid destacó que no se había probado tal conexión porque “el amianto no provoca el 10% de los casos de mesotelioma y porque el amianto no es un gas y las fibras no se forman espontáneamente sino que es necesario que se lleve a cabo una manipulación”. lugar” que, además, habría que reconocer, cosa que no sucedió.

Además, recordó que no había mediciones desde el momento en que el presentador estuvo expuesto en plató a concentraciones por encima del límite y aseguró que por entonces el amianto “estaba presente en la vida cotidiana de todos los españoles”, tanto en viviendas. así como el transporte.

RECURSOS DE LÍNEAS DE ALAMBRE

La viuda de Íñigo llevó el caso al Tribunal Supremo. Alega un “probable error en la valoración de la prueba” que la valoración del Tribunal Supremo de Madrid no se sustentaba en prueba alguna.

Ahora, la Sala Primera de la Consejería de Asuntos Sociales ha señalado que quizás “lo que planteó la recurrente es su disconformidad” con la conclusión del juzgado.

En el marco de su recurso, la viuda presentó una sentencia del TSJ de Asturias que, a su juicio, contrastaba con pedir al Tribunal Supremo que unificara doctrina y fallara a su favor.

En cinco páginas, el Tribunal Supremo explicó que se trataba de otro caso en el que una persona fallecida ejercía una actividad incluida en el cuadro de enfermedades profesionales como causa de mesotelioma pleural por exposición a la inhalación de polvo de amianto.

La Corte consideró que, en este caso, existían supuestos que debían acogerse a la presunción de enfermedad profesional. Por lo tanto, concluyó que “no se puede sobrestimar la existencia de contradicción entre las sentencias a comparar”, por lo que el recurso fue inadmisible.

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Redacción Prensa
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