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La noche de este jueves, el mundo taurino se vistió de luto con la triste noticia del fallecimiento del matador de toros hidalguense Jaime Rangel. A sus 83 años de edad, Rangel dejó un legado imborrable en la historia de la tauromaquia mexicana. Su valentía, técnica y pasión por el arte del toreo lo convirtieron en uno de los toreros más importantes de su época.
Jaime Rangel se destacó como uno de los toreros más importantes del estado de Hidalgo en las décadas de los 60 y 70. Su destreza y entrega en el ruedo lo llevaron a apoderar a su paisano, el maestro Jorge Gutiérrez, quien se convertiría en una de las figuras más renombradas en la historia del toreo mexicano. Rangel también fue amigo cercano del inolvidable Chucho Arroyo y su hijo Pepe, con quienes compartió momentos inolvidables en el restaurante Arroyo.
A pesar de su avanzada edad y problemas de salud, Jaime Rangel seguía siendo un apasionado seguidor de la tauromaquia. Asistía regularmente a novilladas y tientas para observar el desempeño de matadores y novilleros. Incluso, se encontraba preparando su participación en la próxima temporada novilleril que iniciará en Arroyo el próximo 16 de septiembre. Aunque su salud se deterioraba, Rangel se negaba a utilizar bastón y prefería utilizar el transporte público para moverse por la ciudad.
Hace un año, la empresa dirigida por el también fallecido Rafael Ortega, en Pachuca, rindió un emotivo homenaje a tres ilustres toreros hidalguenses: el maestro Jorge Gutiérrez, en memoria de Jesús “Chucho” Arroyo, y al propio Jaime Rangel. Este reconocimiento fue un testimonio del impacto que Rangel dejó en la tauromaquia mexicana y en la vida de aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Con profundo pesar, la familia taurina despide a Jaime Rangel. Sus restos serán velados en la agencia funeraria Gayosso de Félix Cuevas a partir de esta tarde. Desde la redacción de Mundotoro, enviamos nuestro más sentido pésame a su viuda Santa, a sus hijas Alejandra, Mónica y Gabriela, así como a sus familiares y amigos. La tauromaquia mexicana pierde a uno de sus grandes exponentes, pero su legado perdurará en la memoria de todos los amantes de este arte milenario. Descanse en paz, maestro Jaime Rangel.
