¿Adicto a Borgen? Descubre la serie australiana que se convertirá en tu nueva obsesión!

La serie australiana Total Control capta la atención de los fanáticos de Borgen

Los amantes de las series políticas que están buscando una nueva trama para sumergirse pueden encontrar su próxima obsesión en la serie australiana Total Control. La serie, disponible en Filmin, se adentra en los círculos de poder de Canberra, la capital de Australia, y presenta una perspectiva única de la política a través de los ojos de una senadora aborigen inesperada.

Una trama política con un giro inesperado

La protagonista de la serie, Rachel Anderson (interpretada por Rachel Griffiths), es una primera ministra en un momento crítico de su carrera. Consciente de la creciente oposición dentro de su propio partido y de la fragilidad de su gobierno, toma una decisión sorprendente cuando se presenta una vacante en el senado: ofrece el puesto a Alex Irving (Deborah Mailman), una trabajadora social aborigen que se ha hecho famosa a nivel nacional después de enfrentarse a un hombre armado en un video viral. Anderson espera que esta jugada le ayude a ganar popularidad y asegure un voto leal en la cámara. Sin embargo, no cuenta con la firmeza de Irving, una mujer de fuertes principios y carácter inquebrantable, forjados en el duro ambiente del desierto y en una comunidad históricamente maltratada.

Personajes complejos y una visión feminista

Total Control destaca por la profundidad de sus personajes y su enfoque feminista. Los creadores de la serie, Darren Dale, Miranda Dear y la propia Rachel Griffiths, junto con los guionistas Stuart Page, Angela Betzien y Pip Karmel, han creado personajes femeninos complejos y realistas que se alejan de los estereotipos simplistas. Mailman transmite una mezcla de resiliencia, rabia y frustración que refleja las luchas de una vida de resistencia, mientras que Griffiths interpreta a una maquiavélica primera ministra que manipula el feminismo para justificar sus acciones cuando le conviene. La serie también presenta una visión efectiva del universo político de Canberra, manteniendo una distancia suficiente con la primera ministra para generar dudas sobre sus maniobras políticas. La trama se intensifica cuando Irving se ve obligada a negociar con la comunidad nativa de su zona, un lugar con el que siempre ha tenido una relación complicada. A pesar de su apariencia convencional, Total Control sorprende con su audaz guion, especialmente hacia el final de la primera temporada, convirtiéndola en una opción atractiva y accesible para los amantes de las series políticas.

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