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En la Comisión Experta se compartía la necesidad de separar las funciones jurisdiccionales del Poder Judicial, pero en el Consejo se desarmó el acuerdo alcanzado. Se eliminó la norma que permitía a jueces y juezas elegir a sus pares en los órganos de nombramientos y se asignó un papel indebido a la Corte Suprema. Además, se incorporaron normas inadecuadas y se enviaron mensajes inapropiados a los jueces, limitando su potestad y prohibiendo la definición de políticas públicas.
Estas decisiones afectan la independencia externa e interna de los jueces y juezas, y la propuesta también contiene normas inútiles y deficientes. A pesar de la oportunidad de lograr una efectiva separación de funciones, se optó por más burocracia y una implementación complicada. Es necesario revisar y corregir estas medidas para garantizar un sistema judicial sólido y respetuoso de los principios democráticos.
Uno de los principales problemas en la propuesta es el papel asignado a la Corte Suprema, que va en contra del diagnóstico compartido de separación de funciones. La Corte Suprema mantendrá un rol de supervigilancia y superioridad, lo cual afecta la independencia externa del Poder Judicial. Además, se enviaron mensajes inadecuados a los jueces, limitando su potestad y prohibiendo la definición de políticas públicas.
Estas medidas ponen en riesgo la independencia interna de los jueces y juezas, y pueden llevar a cuestionar las interpretaciones conforme a la Constitución y los tratados. Además, se fijó un plazo para los magistrados de la Corte Suprema y se dejó a ley la fijación de plazos para los jueces de tribunales inferiores. Estas decisiones generan incertidumbre y desigualdad en el sistema judicial. Es necesario revisar y corregir estas medidas para fortalecer la independencia y garantizar un sistema judicial justo y equitativo.
La propuesta contiene normas inútiles y deficientes que afectan la eficiencia y efectividad del sistema judicial. Se incluyen disposiciones sobre plazos razonables para las resoluciones judiciales, cuando esto ya es regulado por la ley. También se promueve el uso del arbitraje y la mediación, que son materias que deberían ser reguladas por ley.
Otras normas, como la que limita los efectos de las sentencias a las partes involucradas, plantean dudas sobre la capacidad de los tribunales para anular actos de la administración contrarios a derecho. Estas medidas demuestran una falta de claridad y precisión en la redacción de la propuesta, lo cual puede generar confusiones e interpretaciones erróneas. Es necesario revisar y corregir estas normas para garantizar un sistema judicial eficiente y justo.
En definitiva, la propuesta del Poder Judicial ha perdido la oportunidad de lograr una efectiva separación de funciones y garantizar la independencia externa e interna de los jueces y juezas. Las decisiones tomadas en el Consejo desarmaron el acuerdo alcanzado en la Comisión Experta y asignaron un papel indebido a la Corte Suprema.
Además, se incorporaron normas inadecuadas, inútiles y con deficiencias técnicas, lo cual afecta la eficiencia y efectividad del sistema judicial. Todo esto, a costa de más burocracia y una implementación complicada. Es necesario revisar y corregir estas medidas para fortalecer la independencia y garantizar un sistema judicial sólido y respetuoso de los principios democráticos.
