Descubre cómo la oposición logra frenar a Collboni y cambia el rumbo de la política

La oposición frena a Collboni

Las nuevas ordenanzas fiscales no logran ser aprobadas Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, fracasó ayer en su intento de aprobar unas nuevas ordenanzas fiscales. Los diez votos socialistas de su gobierno en minoría no bastaron, ni consiguió apoyos para este cometido. Era de prever, por varios motivos.

Los grupos de la oposición buscan pactar gobierno con los socialistas Además, los grupos de la oposición, y en particular los de BComú y Junts, llevan tiempo intentando establecer un pacto de gobierno para el mandato con los socialistas, y estos, de momento, se resisten. Ayer se lo reprocharon rechazando las ordenanzas.

La gravedad del tropezón es relativa La gravedad de este tropezón, primero de cierta entidad, es relativa. El año que viene seguirán en vigor las ordenanzas actuales. Con las nuevas, la dotación podría haber crecido unos seis millones de euros. Esto ya no podrá ser. Pero la diferencia entre unas y otras, siendo apreciable, no es enorme.

Los presupuestos municipales también están en riesgo Más grave sería que Collboni no lograra aprobar los presupuestos municipales, que ya prefirió retirar de la última comisión de Economía y Hacienda al reparar en que no contaban con los apoyos necesarios. Pero para aprobar las cuentas el actual equipo de gobierno dispone de más tiempo. Podrían, en caso de reunir los apoyos necesarios, recibir luz verde ya entrado el 2024, fecha más propicia, quizás, que la actual, en la que todavía está pendiente la negociación a escala estatal, entre socialistas e independentistas, para la investidura de Pedro Sánchez. Son cuestiones distintas, pero las fuerzas políticas implicadas son las mismas.

La oposición busca justificar su rechazo Los partidos de la oposición municipal dieron ayer argumentos diversos, más o menos convincentes o coherentes, para justificar su rechazo a las ordenanzas fiscales. Pero, obviamente, la razón de fondo no es técnica, sino política. Por un lado, Junts querría alcanzar un acuerdo de gobierno con el PSC. Por el otro, BComú querría formar un tripartito de izquierdas, junto al PSC y a ERC. Mientras nada de eso suceda, habrá tensión en el Ayuntamiento, acusaciones al PSC de echarse en brazos de los independentistas o de escorarse hacia la izquierda y, peor aún, la sensación de que la Casa Gran no trabaja a pleno rendimiento.

Las consecuencias para los barceloneses Esto último sería una mala noticia para todos los barceloneses. Confiamos en que no ocurra. Aparte de las ordenanzas fiscales, ayer ni siquiera progresó la tasa de terrazas de bares y restaurantes, pese a que previamente se había cerrado un acuerdo con el sector profesional. PP y Vox respaldaron al PSC, pero Junts se opuso. Este no es el camino. Para transitar por otros mejores, el alcalde deberá admitir los límites del gobierno en minoría, y los partidos de la oposición deberán anteponer su compromiso de hacer ciudad a nuevas maniobras políticas.

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