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El 8 de octubre de 1848 marcó un hito en la historia de la Península con la realización del primer viaje de prueba del tren, una novedosa aventura que generó inquietud y expectación. El visionario Miquel Biada, impulsor de este revolucionario desafío, lamentablemente no vivió para verlo. El convoy, compuesto por una locomotora y diez vagones que transportaban a unos 400 pasajeros, fue recibido con vítores y aplausos en cada población por la que pasaba, especialmente al atravesar el túnel de Montgat, el primero de España.
El trayecto se realizó a media velocidad para evitar sorpresas, con dos paradas en el camino para comprobar el estado de los ejes. Los pasajeros destacaron la suavidad del viaje, que permitía dormir, escribir y leer sin mareos, en comparación con los carruajes tradicionales. El ingeniero inglés a cargo del proyecto se enorgulleció de reducir el tiempo de viaje entre Mataró y Barcelona de cinco horas a solo media hora.
El 28 de octubre de 1848 se realizó la esperada inauguración oficial del primer tren de la Península. La estación, recién construida, estaba llena de personas ansiosas por presenciar el histórico evento. Las máximas autoridades civiles, religiosas y militares ocuparon los lujosos vagones de primera clase. Cuatro locomotoras, bautizadas como Cataluña, Barcelona, Besós y Mataró, fueron bendecidas en un pequeño altar instalado en un terraplén exterior.
El paso del tren por cada localidad del itinerario se convirtió en una celebración de júbilo desatado. En el Masnou, se realizó una parada para otra bendición. Al llegar a Mataró, la población invadió la estación y sus alrededores. La aparición del tren fue recibida con emociones y aplausos. Tras la última bendición, se realizó un solemne Te-Deum en el templo parroquial y un banquete en la estación. El viaje de regreso a Barcelona duró solo 35 minutos.
Este hito histórico fue conmemorado en los dos teatros de Barcelona con música, poesías y representaciones que evocaban el suceso. Así comenzó la era del tren en la Península, un logro que transformó la movilidad y la vida de sus habitantes.
