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En la Comunidad Valenciana, los robos en los campos de productos del campo no han aumentado en los últimos años, según ha confirmado la Guardia Civil. Aunque la cantidad de robos se mantiene estable, los agricultores valencianos siguen sufriendo grandes pérdidas económicas debido a estos delitos, ya que la mayoría de ellos no tienen sus campos asegurados contra robos. Según la Asociación Valenciana de Agricultores, en el último año se estima que los robos han supuesto una pérdida de 25 millones de euros. El equipo ROCA (Robos en el Campo) de la Guardia Civil ha informado que la selección de los productos objetivo de estos robos está condicionada por su precio en el mercado. En tiempos de alta inflación y aumento del coste de los productos del campo, los ladrones se centran en aquellos productos que tienen un mayor valor en el mercado finalista.
Hace un año, por ejemplo, la algarroba tenía un precio de casi dos euros por kilo en el mercado negro, lo que la convertía en uno de los productos más robados. Sin embargo, en la actualidad, su precio ha caído a cuarenta céntimos por kilo, lo que ha hecho que el interés en el mercado negro de esta fruta haya disminuido considerablemente. Por otro lado, productos como el aguacate y el kiwi, cuyos precios se han disparado en los últimos tiempos, son también objetivo de los ladrones. Sin embargo, las plantaciones de aguacate y kiwi aún son poco significativas en comparación con otros productos como la naranja, que continúa siendo el objetivo más buscado por los delincuentes. En cuanto al caqui, fruta que ha ganado popularidad en los últimos años, no es objeto de robos debido a que requiere tratamientos químicos antes de su venta, los cuales los ladrones no pueden proporcionar.
Existen dos vías principales utilizadas por los ladrones para colocar los productos robados en el mercado legal. La primera es la venta directa en tiendas, donde es difícil detectar si el vendedor es un agricultor legal o no. Incluso puede suceder que un agricultor legal también venda producto robado sin saberlo. La otra vía es a través de almacenes que actúan como captación de producto al por mayor. En algunos casos, se ha descubierto la venta de productos robados con documentación falsa y la complicidad entre los propietarios de los almacenes y las cuadrillas que descargan los camiones de producto robado. La Guardia Civil realiza controles para localizar el producto robado a partir de la vigilancia de los camiones que llegan a estos almacenes.
Según la Guardia Civil, los ladrones suelen ser personas de la zona donde se cometen los robos o cuadrillas de pocos hombres. Aprovechan la noche para entrar en los campos y llevarse los productos. Sin embargo, no suelen ser violentos y, si son descubiertos por los agricultores, suelen abandonar lo robado y huir. Saben que un robo con violencia tiene un alto precio ante la Justicia, por lo que intentan evitarlo. Aunque existen reincidentes, la lentitud de la Justicia permite que algunos delincuentes realicen varios robos mientras se investiga el caso. Además de productos hortofrutícolas, también se roban aperos e incluso maquinaria industrial para el campo. El producto robado que es aprehendido acaba siendo destruido por razones de seguridad sanitaria, ya que se desconoce la trazabilidad del producto y si puede ser perjudicial para la salud. En conclusión, aunque los robos en los campos de productos del campo no han aumentado en los últimos años, siguen siendo un problema para los agricultores valencianos. Los ladrones seleccionan los productos según su precio en el mercado y utilizan diferentes métodos para introducirlos en el circuito legal de venta. La Guardia Civil trabaja activamente para combatir estos delitos y proteger a los agricultores de la zona.
