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La declaración pactada tras largas horas de discusiones por el Consejo Europeo sobre la guerra entre Israel y Hamas ha vuelto a dejar en evidencia las diferencias existentes entre los estados miembros de la Unión Europea respecto a cuál debe ser la posición y la respuesta europea a este conflicto. Las incursiones declarativas de la Comisión Europea, encabezada por Ursula von der Leyen, no han sido bien recibidas por las cancillerías europeas, quienes rápidamente recordaron que la política exterior corresponde a los estados miembros. La semántica en la diplomacia es fundamental y Bruselas lo sabe, por lo que se buscaba un redactado mínimo que todos pudieran aprobar, a pesar de las posiciones opuestas.
A pesar de las diferencias, la UE ha alcanzado un acuerdo mínimo que le permite enviar un mensaje de unidad y tener voz propia en el conflicto. Los Veintisiete reiteran su apoyo a la solución de dos estados y respaldan la idea de una conferencia internacional de paz, aunque no se ha fijado fecha concreta. Sin embargo, las diferencias entre los estados miembros en cuanto a su cercanía con israelíes y palestinos siguen generando divisiones y controversias internas para lograr un lenguaje común. Algunos países defienden el carácter democrático de Israel y su derecho a defenderse, mientras que otros priorizan recordarle al primer ministro Netanyahu que debe respetar el derecho internacional y aplicar una respuesta militar proporcionada en Gaza.
Esta división también se ha manifestado entre las instituciones comunitarias. Mientras que la labor de la Comisión Europea y su presidenta en la pandemia y en la guerra de Ucrania fue elogiada, no ha ocurrido lo mismo en el conflicto Israel-Hamas y los estados han criticado abiertamente su reacción. La Comisión creyó erróneamente que la unidad sobre Ucrania se repetiría ahora, lo que llevó a declaraciones proisraelíes consideradas como una invasión de competencias. La presidenta Von der Leyen ha salido debilitada de este encontronazo con los estados miembros, y el tiempo dirá si esto afectará a su posible reelección al frente del Ejecutivo comunitario.
La capacidad de actuación de la UE en este conflicto se ve lastrada por dos problemas: la división interna y la escasa influencia en la región. A pesar de ser el principal socio comercial de Israel y el principal donante de ayuda a los palestinos, la UE no ha logrado tener un margen de protagonismo significativo. La falta de unidad y la falta de influencia han llevado a la UE a enredarse en controversias internas y a tener una posición limitada en el desarrollo de la guerra en Gaza.
