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Resumen de la noticia:
El cementerio de San José en Pamplona tiene una rica historia que se remonta a 1804. Fue construido como resultado de una Real Cédula emitida por el rey Carlos IV que prohibía inhumar en las iglesias. Antes de la construcción del cementerio, los fallecidos eran enterrados junto a las iglesias o dentro de ellas. Sin embargo, los pamploneses se resistían a estrenarlo hasta que en 1808, el virrey publicó una orden apoyada por las autoridades napoleónicas en la que decretaba que se debía utilizar el cementerio para favorecer la salud pública. La inauguración del cementerio estuvo marcada por la resistencia de los pamploneses a ser los primeros en ser enterrados allí. Fueron los soldados franceses de Napoleón Bonaparte quienes lo inauguraron cuando ocuparon Pamplona de 1808 a 1813. Los primeros cadáveres que entraron en el cementerio fueron de personas de fuera de Pamplona, lo que refleja la reticencia inicial de los pamploneses a utilizar el nuevo cementerio.
El cementerio de San José no es solo un lugar de descanso final para los fallecidos, sino también un reflejo de la historia y la cultura de Pamplona. La tumba más antigua del cementerio pertenece al virrey José de Armendáriz y Perurena, un miembro del linaje nobiliario navarro de Armendáriz que falleció en 1740. Su tumba es un recordatorio de la rica historia de Pamplona y su conexión con la nobleza española. Además de ser un lugar de descanso final, el cementerio de San José también es un lugar de arte. El conjunto escultórico Vida y Muerte de Ramón Arcaya, situado en la entrada al cementerio, es considerado la obra de mayor valor artístico del cementerio. La obra está formada por dos grandes bloques de granito y muestra el dominio de Arcaya de la anatomía y su capacidad para asimilar diversas influencias.
El cementerio de San José ha sabido adaptarse a los cambios y a las necesidades de la sociedad a lo largo de los años. En el año 2000, se instaló el primer horno crematorio en el cementerio, reflejando el cambio en las preferencias de la sociedad hacia la cremación. Actualmente, casi el 80% de los cuerpos son incinerados en el cementerio. Además, el cementerio ha demostrado su compromiso con la inclusión y la diversidad. Desde 2017, el cementerio cuenta con un espacio habilitado para la población musulmana, reflejando la diversidad religiosa de Pamplona. También acoge un panteón de víctimas del franquismo, mostrando su compromiso con la memoria histórica.
El cementerio de San José es el lugar de descanso final de varios personajes ilustres de Pamplona. Entre ellos se encuentra el famoso violinista Pablo Sarasate, cuyo mausoleo fue hecho en 1909 por el marmolista Carmona. Sarasate descansa con uno de sus violines esculpido a su lado, un homenaje a su talento y su contribución a la música. Además del mausoleo de Sarasate, el cementerio también alberga los restos del guitarrista Sabicas y del político Tomás Caballero, entre otros. Estas tumbas son un recordatorio de la rica historia cultural de Pamplona y de las personas que han contribuido a su fama y su identidad.
