Descubre los secretos y controversias en el fascinante mundo de la ópera contemporánea

La ópera contemporánea: un desafío para los programadores españoles

La ópera contemporánea es un género que despierta controversia en España. A pesar de tener un público potencial de miles de personas, los programadores temen que no atraiga suficientes espectadores. Esta reticencia contrasta con la situación en Estados Unidos, donde los grandes teatros de ópera están experimentando un boom de encargos de nuevas obras. La pregunta es si esta tendencia cruzará el Atlántico y llegará a España.

El éxito de la ópera contemporánea en Estados Unidos

En Estados Unidos, la ópera contemporánea está disfrutando de un resurgimiento que comenzó en los años noventa. Los compositores están abiertos a estilos más directos, a menudo similares a los musicales, lo que atrae a un público más amplio. Además, existe un espíritu emprendedor en la escena de la ópera, con encargos de óperas indie y teatros con grandes presupuestos. El compositor Marc Migó, que está terminando su doctorado en la Juilliard School de Nueva York, señala que en Estados Unidos las obras de calidad tienen la intención de emocionar al público, independientemente de las etiquetas que se les asignen.

El debate sobre la ópera contemporánea en España

Sin embargo, la situación en España es diferente. Los programadores necesitan prever si el público asistirá a las representaciones, lo que puede llevar a una tendencia hacia obras que se parecen más a los musicales. El compositor Fabià Santcovsky argumenta que la música y las artes en Europa son vistas como productos de conocimiento e investigación, en lugar de ser simplemente productos de consumo. Por otro lado, Ferran Cruixent sostiene que los compositores europeos están empezando a crear con lenguajes más cercanos a la biología humana, en lugar de estar atrapados en la intelectualidad. Según él, es cuestión de que el público tenga la oportunidad de probar estas nuevas formas de expresión.

¿Cambiará la situación en España?

Albert Guinovart, otro compositor español, cree que todo dependerá de la valentía de los teatros europeos para programar obras que puedan gustar al público. Según él, parece que en Europa se considera un pecado crear una ópera que pueda ser popular, una actitud que contrasta con la de compositores como Verdi, que componían para el máximo de público posible. Sin embargo, Guinovart también detecta un cambio en la sensibilidad del público y de los programadores, con un mayor interés por obras que buscan comunicarse con la sociedad actual, en lugar de con la sociedad del futuro. Solo el tiempo dirá si este cambio se traducirá en un mayor apoyo a la ópera contemporánea en España.

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