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El autor del artículo expresa su cansancio al pasar más de dos horas y media viendo la interpretación intensa de Joaquin Phoenix como Napoleón en la película dirigida por Ridley Scott. A pesar del poderío visual de las secuencias de batallas y la habilidad del director para retratar la biografía del emperador francés, al autor le resulta indiferente y agotador.
Aunque admira la forma en que están filmadas algunas de las batallas, el personaje de Napoleón no logra despertar ninguna emoción o sensación en el autor. Considera que el personaje es retorcido pero no magnético, y no le importan ni sus triunfos ni sus fracasos guerreros. Sin embargo, el autor muestra cierto interés en la vida amorosa turbulenta de Napoleón con la emperatriz Josefina, pero solo por el interés que le despierta ella, no él.
El guion de la película no muestra una visión complaciente de la grandeza histórica de Napoleón. Aunque se describen sus gestas guerreras, también se muestra un cartel aclaratorio al final de la película que cuenta los millones de muertos que estas causaron. Napoleón es retratado como un genio militar y oportunista con una gran capacidad para acumular poder.
A pesar de esto, el autor considera que hay personajes fundamentales, como el siniestro Fouché, que están descritos de manera rápida e imperdonable. Aunque el poderío visual del director es deslumbrante al describir el ocaso de Napoleón en Waterloo o la invasión desastrosa de Rusia, en general, el autor siente frialdad o indiferencia hacia lo que se le está contando. Espera que en futuras ocasiones el personaje de Napoleón sea retratado con mayor fortuna en el cine.
El autor muestra su relativa decepción con la película Napoleón y decide volver a ver cine histórico para desquitarse. Aunque reconoce que es un gran espectáculo visual, no logra conmoverlo ni interesarle la historia de Napoleón. La muerte del emperador derrotado y solo en la isla de Santa Elena no le importa en lo más mínimo.
A pesar de esto, el autor menciona que hay momentos en los que se le saltan las lágrimas al ver cine histórico, como en la maravillosa película Y como siempre. Aunque Napoleón no logró satisfacer sus expectativas, sigue buscando películas que le conmuevan y le brinden una experiencia más gratificante.
