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La historia de Dwamena comenzó en 2018, cuando estaba a punto de cumplir su sueño de niño de jugar en la Premier League. Sin embargo, su traspaso al Brighton Hove & Albion se hizo añicos debido a los problemas cardíacos que sufría. A partir de ese momento, su vida se convirtió en un verdadero infierno, siendo tratado como un leproso y un enfermo por los medios y su entorno deportivo. A pesar de esto, su rendimiento en el Levante le valió el pase al equipo español y parecía que las cosas estaban mejorando para él.
Después de un año en el Levante, Dwamena decide someterse a una operación para implantarse un desfibrilador automático implantable (DAI) debido a su arritmia. Sin embargo, sufre dos desplomes durante partidos de fútbol debido a descargas eléctricas impulsadas por su marcapasos. A pesar de la oposición médica, Dwamena toma la decisión de quitarse el desfibrilador, firmando un documento en el que asume todas las consecuencias, incluso la muerte. Aunque su familia y asesor le instan a poner fin a su carrera, Dwamena se niega a entrar en razón y continúa luchando por seguir jugando al fútbol.
Dwamena era una persona profundamente religiosa, dedicando tiempo a la oración y asistiendo a misa regularmente. Su fe era una parte fundamental de su vida, y esto se reflejaba en su dedicación a la lectura de la Biblia y el uso de aplicaciones religiosas en su iPhone. Aunque su carrera futbolística se vio afectada por sus problemas cardíacos, Dwamena encontraba consuelo y fuerza en su fe, lo que le ayudaba a seguir adelante a pesar de las dificultades.
La historia de Dwamena comenzó en 2018, cuando estaba a punto de cumplir su sueño de niño de jugar en la Premier League. Sin embargo, su traspaso al Brighton Hove & Albion se hizo añicos debido a los problemas cardíacos que sufría. A partir de ese momento, su vida se convirtió en un verdadero infierno, siendo tratado como un leproso y un enfermo por los medios y su entorno deportivo. A pesar de esto, su rendimiento en el Levante le valió el pase al equipo español y parecía que las cosas estaban mejorando para él.
Después de un año en el Levante, Dwamena decide someterse a una operación para implantarse un desfibrilador automático implantable (DAI) debido a su arritmia. Sin embargo, sufre dos desplomes durante partidos de fútbol debido a descargas eléctricas impulsadas por su marcapasos. A pesar de la oposición médica, Dwamena toma la decisión de quitarse el desfibrilador, firmando un documento en el que asume todas las consecuencias, incluso la muerte. Aunque su familia y asesor le instan a poner fin a su carrera, Dwamena se niega a entrar en razón y continúa luchando por seguir jugando al fútbol.
