Increíble revelación: detienen a Pompeyo, el astuto jubilado de Miranda responsable de las misteriosas cartas bomba enviadas a Sánchez

  • Los magistrados de la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional respaldan la investigación al jubilado de Miranda por delitos de terrorismo.
  • El jubilado de Miranda será procesado por delitos de terrorismo y empleo de artefactos explosivos con finalidad terrorista.
  • El auto de la sección segunda de la sala de lo Penal rechaza el recurso presentado por el jubilado y recuerda que los hechos que se le imputan están respaldados por diligencias practicadas y conclusiones de los investigadores.
  • La investigación policial estableció que el autor de los envíos de las cartas bomba fue el jubilado de Miranda, basándose en el análisis de los sellos estampados en los sobres y en la trazabilidad de los envíos hasta los camiones de reparto.

Contexto de los delitos de terrorismo

Los magistrados de la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional respaldaron la investigación al jubilado de Miranda por delitos de terrorismo y empleo de artefactos explosivos con finalidad terrorista. Aunque no se encontraron indicios de que el jubilado pertenezca a un grupo terrorista organizado, los hechos que se le imputan y el contexto en el que se realizaron, en plena Guerra de Ucrania, evidencian su intención de alterar gravemente la paz pública. Por lo tanto, se considera que los delitos de terrorismo están justificados.

El autor de los envíos de las cartas bomba fue identificado como el jubilado de Miranda después de una exhaustiva investigación policial. Se analizaron los sellos estampados en los sobres, se realizó una trazabilidad de los envíos hasta los camiones de reparto y se determinó que los sobres fueron comprados en una página web específica. Además, se encontró un perfil genético coincidente en los artefactos enviados, que correspondía al del detenido. Estas pruebas concluyentes respaldan la acusación contra el jubilado y justifican su procesamiento por delitos de terrorismo y empleo de artefactos explosivos con finalidad terrorista.

Rechazo del recurso presentado por el jubilado

La sección segunda de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazó el recurso presentado por el jubilado de Miranda, en el que su defensa argumentaba que no existían indicios racionales de los hechos que se le imputaban y que no debían ser calificados como delitos de terrorismo. Sin embargo, el tribunal respaldó la resolución recurrida, que se basaba en las diligencias practicadas, las conclusiones de los investigadores, los registros, documentos y dispositivos de almacenamiento masivo de información intervenidos, así como en las declaraciones testificales e informes periciales realizados durante la investigación.

El tribunal destacó que si bien no se encontraron indicios de que el jubilado perteneciera a un grupo terrorista organizado, los hechos en sí y el contexto en el que se llevaron a cabo, durante la Guerra de Ucrania, demostraban su intención de alterar gravemente la paz pública. Por lo tanto, se consideró que los delitos de terrorismo estaban justificados y se desestimó el recurso presentado por el jubilado de Miranda.

Análisis de los envíos de las cartas bomba

La investigación policial llevó a cabo un análisis exhaustivo de los envíos de las cartas bomba para determinar la identidad del autor. Se encontraron sobres de cartón que no explotaron y que fueron enviados a la Presidencia del Gobierno, la embajada de Estados Unidos y SatCen, los cuales estaban parcialmente matasellados por el Centro de Tratamiento Automatizado (CTA) de Valladolid. Las imágenes de seguridad confirmaron que el resto de las cartas bomba también pasaron por este centro, lo que inicialmente llevó a sospechar que se enviaron desde Valladolid.

Sin embargo, la trazabilidad de los envíos realizada por la policía reveló que se enviaron desde diferentes buzones de la capital burgalesa. El análisis de los sellos estampados en los sobres, en particular los sellos Disello cat. General 0,75 euros y Monte Santa Trega 2,70 euros, permitió determinar que se compraron en un estanco de Burgos. Además, se descubrió que el detenido había comprado 25 sobres de ese tipo en una página web que vende sobres en línea. Estas pruebas fueron fundamentales para vincular al jubilado de Miranda con los envíos de las cartas bomba y respaldar su procesamiento por delitos de terrorismo y empleo de artefactos explosivos con finalidad terrorista.

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