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Así afecta el cloro de las piscinas a los dientes

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Madrid, 12 de agosto (Europa Press) –

Una piscina suele utilizarse para refrescarse y combatir las altas temperaturas del verano. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los niveles altos de cloro pueden afectar no solo a la piel, el cabello o los ojos, sino también a la salud de la boca y los dientes.

Este producto químico se utiliza para inhibir el crecimiento de microorganismos y bacterias. Sin embargo, el problema entre el cloro y los dientes es la diferencia en los niveles de pH. En piscinas, el nivel de pH suele estar entre 7,2 y 8, mientras que en boca está entre 6,5 y 7.

“En muchos casos se utiliza una alta concentración de cloro para mantener el pH de las piscinas. Cuando esto ocurre, los componentes químicos del agua erosionan la capa de esmalte de los dientes y la adelgazan, lo que supone un riesgo para la salud bucal”, Dra. Berta Uzkiza, Innovación y Medicina de Sanitas Odontología, señala la odontóloga responsable de la calidad.

Ante esta situación, el experto describe las enfermedades comunes que el cloro puede provocar en la boca y los dientes:

– La aparición de sarro: exponerse a un pH superior al natural en el agua ayuda a que se acumule fácilmente en los dientes, haciendo que se decoloren o tengan manchas amarillas o marrones. Esto se llama “sarro de nadador” y puede provocar problemas en las encías, como periodontitis o halitosis. Esto es más común en nadadores de alto rendimiento.

– Erosión e hipersensibilidad dental: Pasar demasiado tiempo en contacto con el cloro suele debilitar el esmalte dental, lo que puede provocar erosión y, por tanto, hipersensibilidad, porque esta erosión adelgaza la capa de esmalte y debilita la protección natural de los dientes.

– Gingivitis: Los químicos formadores de cloro descomponen las proteínas en la saliva. Por lo tanto, a menudo aparecen depósitos orgánicos en la dentición, aparece una gran cantidad de sarro, lo que provoca la inflamación de las encías.

– Mayor riesgo de caries: El cloro tiene un ‘efecto secante’ que reduce la cantidad de saliva. El efecto añadido de la erosión del esmalte aumenta significativamente el riesgo de caries.

Aunque estos problemas afectan más a los nadadores profesionales que a la ducha ocasional, los expertos de Sanitas Dental describen una serie de consejos para mantener la salud bucodental frente al cloro, como controlar el nivel de pH y la temperatura del agua; Bebe agua después de cada ducha; Reducir el consumo de alimentos que contengan carbohidratos y azúcar. Cepíllese los dientes con pasta dental con flúor; Dar preferencia a las piscinas de agua salada; Y hágase chequeos dentales periódicos para comprobar el estado del esmalte.

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Redacción Prensa
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