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En las Ășltimas elecciones catalanas, Carles Puigdemont se impuso a Oriol Junqueras por 13.000 votos. Desde entonces, el duelo entre ambos se ha trasladado al terreno de la estrategia para ser la referencia independentista. Mientras los republicanos apuestan por ampliar la base y ser sherpas del diĂĄlogo, Junts se ha enfocado en una confrontaciĂłn inteligente. El plan de Junqueras ha tenido rĂ©ditos hasta este año, pero con el PSC en modo concordia, la masa electoral independentista parece haber alcanzado su techo.
ERC ocupa actualmente sus mayores cuotas de poder y representaciĂłn en 80 años, pero se enfrenta a un horizonte electoral complicado. Aunque han vuelto a ganar en el bloque independentista, los votos de Junts se han vuelto decisivos. Durante los Ășltimos cuatro años, ERC ha presumido de su relaciĂłn privilegiada con el PSOE y la Moncloa, pero ahora admiten que los rĂ©ditos no han sido los esperados. La acciĂłn del Govern en solitario de Pere AragonĂšs estĂĄ limitada y afloran las carencias de una estrategia herida por el mantra de la unidad del independentismo.
Las negociaciones paralelas de Junts y ERC para la investidura de Pedro SĂĄnchez han vuelto a poner en duelo a Puigdemont y Junqueras. El momentum negociador de Junts ha apagado la estrella de ERC, que trata de sobreponerse a los golpes electorales. El presidente de los republicanos aboga por volver a las esencias del junquerismo, pero su estilo choca con la institucionalizaciĂłn que ha vivido el partido en los Ășltimos años. El hermetismo de las negociaciones con los socialistas y la asunciĂłn de que los votos de ERC se darĂĄn por descontados para la investidura han profundizado en la crisis de visibilidad y empoderamiento del partido.
En el 2019, ERC optĂł por una negociaciĂłn semipĂșblica con el PSOE, amenazando con anular reuniones cuando la respuesta no era satisfactoria. En esta ocasiĂłn, se ha puesto el foco en la mesa de diĂĄlogo y las urgencias post 1-O, dejando de lado cuestiones pasadas como el desarrollo del Estatut y la financiaciĂłn. En la nueva partida, la ley de amnistĂa se da por descontada, pero los republicanos se quejan de que el PSOE estĂĄ mĂĄs enfocado en la negociaciĂłn con Junts y no atiende sus necesidades econĂłmicas y sociales para mantener el Govern.
Mientras Junqueras hace ruido para resituarse en el escenario de la negociaciĂłn, Puigdemont guarda silencio. La amnistĂa no propiciarĂa un nuevo duelo electoral, serĂa una victoria para Junts y un lĂo para ERC. El resultado de este duelo se verĂĄ en los prĂłximos dĂas.
