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Forman un hidrogel que alarga la vida útil de las vacunas y facilita su entrega

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Madrid, agosto. 11 (Prensa Europa) –

Un equipo de investigación multidisciplinar ha superado algunos de los problemas clave que afectan a la distribución de vacunas y productos biomédicos mediante el desarrollo de un hidrogel que contiene proteínas que permite un amplio rango de temperaturas a lo largo de la cadena de frío, lo que podría salvar vidas y miles de millones de euros.

Casi la mitad de las vacunas se desperdician debido a las limitaciones logísticas para transportarlas a diferentes partes del mundo, y la mayoría de las vacunas requieren un control estricto de la temperatura desde la línea de producción, lo que dificulta la inyección en el brazo humano y el mantenimiento de una temperatura constante a lo largo de la cadena de frío. . Así que la mejor posición.

En el África subsahariana y otras regiones en desarrollo, por ejemplo, la infraestructura de transporte limitada y la electricidad poco confiable ya son desafíos abrumadores para la entrega de vacunas viables.

Ahora, científicos de los Laboratorios de Ingeniería Macromolecular y Química Orgánica de ETH Zurich (Suiza) y la empresa estadounidense Nanoly Bioscience se han unido para desarrollar una plataforma segura y versátil para aumentar la estabilidad térmica de las vacunas, con el objetivo de mejorar en gran medida la entrega. . Minimización de costes económicos de potenciales vacunas y cadena de frío.

Bruno Marco-Duford, investigador de doctorado en el Laboratorio de Ingeniería Macromolecular del Profesor Mark Tippit, explica. “A temperatura ambiente o en el frigorífico, el huevo mantiene su estructura proteica babosa, pero una vez que entra en contacto con el agua, al “hervir” o freír, su estructura cambia de forma permanente. Lo mismo ocurre con las proteínas de la vacuna: una vez en un determinado temperatura, se pegan. Al enfriarlos de nuevo, el huevo no se puede ‘desenrollar'”.

Entonces, en lugar de jugar con la Madre Naturaleza, Marco-Duford y su equipo de investigación crearon un nuevo tipo de hidrogel, cuyos detalles se publican en la revista Science Advances.

El gel se basa en un polímero sintético biocompatible llamado PEG, que es perfecto para moléculas grandes y complejas, pero invisibles a simple vista, como las proteínas que se encuentran en las vacunas, los anticuerpos o las terapias génicas.

El recipiente actúa como un ‘Tupperware molecular’, manteniendo unidas las proteínas y manteniéndolas separadas. Esto permite que las proteínas resistan grandes fluctuaciones de temperatura. En lugar del rango tradicional de +2 a +8 °C para la cadena de frío, la encapsulación permite un rango de 25 a 65 °C, y la carga encapsulada se libera agregando una solución de azúcar, lo que permite recuperar fácilmente las vacunas. punto de uso.

Además de una mayor tasa de confiabilidad de la vacuna, el verdadero cambio de juego de esta nueva tecnología biomédica de hidrogel es el efecto económico potencial al reducir los costos y los riesgos para la salud asociados con la cadena de frío.

“En 2020, el mercado mundial de servicios de cadena de frío (desde la producción hasta la distribución) fue de 17 200 millones de dólares y se prevé que crezca”, informan los investigadores. Si las vacunas llegan a través de una cadena de frío comprometida, el aumento de los costos puede tener consecuencias nefastas para la salud pública y la confianza de los ciudadanos.

“La mayoría de las vacunas son sensibles al frío y al calor. Los costos de administración y distribución de las vacunas superan los costos de producción, lo que hace que esto sea un gran obstáculo para las campañas de inmunización en todo el mundo”, explica Marco-Dufort. Aunque requiere más inversión para avanzar en la cadena de frío, la conjugación ofrece una solución económica para producir más vacunas y salvar más vidas.

Sin embargo, reconocen que todavía queda un largo camino por recorrer en términos de investigación, estudios de seguridad y ensayos clínicos antes de que los hidrogeles puedan usarse en la administración de vacunas. Una aplicación inmediata es el transporte de enzimas sensibles al calor utilizadas en la investigación del cáncer, por ejemplo, moléculas de proteínas para la investigación en laboratorios.

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Redacción Prensa
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