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¡No te pierdas estos consejos!

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   MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) –

   Saber gestionar las emociones de nuestros hijos no siempre es fácil, a pesar de que es fundamental para su desarrollo como personas. “Si desarrollamos la educación emocional de forma temprana logramos influir positivamente en la autoestima, en la seguridad, en la recepción y en la aceptación del afecto”.

   Así lo explica en una entrevista con Infosalus Natalia Saldaña, psicóloga y pedagoga que acaba de publicar ‘La herramienta para gestionar las emociones’ de Ediciones Saldaña, un manual que puede servir de guía a los padres a la hora de educar emocionalmente a sus hijos.

   Esta experta justifica esa educación emocional temprana en la plasticidad cerebral, esa capacidad del cerebro de aprender información y de captar conceptos nuevos. “Cuanto más pequeño se es, esta es mayor. Por tanto, si empiezas cuanto antes conseguirás que tus hijos aprendan esos conceptos. Pero esto no tiene que acabar nunca. Aunque seas mayor, no dejas de sentir emociones y de aprender sobre ellas. Por tanto, empezar cuanto antes y que esto no acabe nunca”, defiende.

   A su juicio, igual que empezamos a leerles o a ponerles canciones, cuando empiezan a tener capacidad de entender o de interactuar con los adultos también les podemos leer cuentos sobre educación emocional. Por ejemplo, ve que es algo ideal en el momento en el que surgen las rabietas típicas de los dos años. “Enséñale que es normal que las tenga, que lo que siente es normal, le pasa a él y a todo el mundo, y que entiendan que no les pasa nada raro. (…) Todo involucra a las emociones por lo que cuanto antes se empiece, mejor”, insiste la psicóloga y pedagoga.

   En el libro resalta en este sentido que gracias a la educación emocional temprana se conseguirá un niño “cognitivamente más eficaz” y “emocionalmente más feliz”. “Es decir, empezando a trabajar las emociones desde pequeños potenciamos sus capacidades y colaboramos en su desarrollo cognitivo, social y emocional”, resalta.

DARLES HERRAMIENTAS PARA ENTENDER LO QUE SIENTEN

   Saldaña mantiene que “las emociones están en todas partes” y “cuanto más fuerte seas emocionalmente, más fuerte vas a poder ser para hacerles frente a tus emociones”. Según subraya, los menores también sienten tristeza o enfado, por ejemplo, al tiempo que remarca la necesidad de enseñarles las emociones negativas para que comprendan que todo el mundo llora o siente miedo, por ejemplo.

   “Debemos enseñarles a gestionar todo aquello que sienten y a darles las herramientas necesarias para solucionar sus problemas. Del mismo modo que les enseñamos a andar, leer o hablar, debemos asegurarnos de que entienden aquello que sienten”, sostiene, al tiempo que insiste esta psicóloga y pedagoga que los niños tienen que comprender a gestionar lo que les está pasando, tanto lo bueno como lo malo.

   “Si aprendemos a gestionar lo que sentimos nos servirá para nuestra vida adulta, para nuestro trabajo, para nuestro desarrollo como persona, para nuestras relaciones sociales o de pareja, por ejemplo. Si aprendemos a gestionar lo que sentimos, como vamos a sentirlo igual, igual nuestra actitud hacia lo que nos va a pasar es diferente que si no sabemos lo que le está pasando. Muchas personas tienen miedo a pedir ayuda porque no saben lo que les sucede“, considera.

   Asimismo, en el libro destaca que entre otros beneficios de la educación emocional se encontrarían el fomento del desarrollo personal, mejorar nuestra toma de decisiones, prevenir el estrés o favorecer el bienestar psicológico. “Hacerlo conjuntamente, escuela y familia, aumentará los beneficios. Los resultados obtenidos nos acompañarán a lo largo de toda nuestra vida (ámbito educativo, laboral, clínico o social entre otros)”, apostilla.

FACTORES QUE INFLUYEN

   Es más, mantiene que también hay otros factores que debemos tener en cuenta porque también influyen en nuestro estado de ánimo y, por tanto, en la manera de gestionar las emociones: el pensamiento positivo, la alimentación saludable, la higiene personal, el ejercicio físico y el tiempo dedicado al sueño.

   En este contexto, Saldaña resalta que muchas veces se intenta mantener a los niños como en una nube de algodón para que el niño no sufra y esté bien, y estos no tengan nada malo a su alrededor, pero el problema es que igual que sucede con un adulto, al menor le pasan cosas malas que deben aprender a afrontar. “No hay que mantener a los niños en un estatus de no pasa nada y evitar por ejemplo que no lloren. Hay que enseñarles que igual que ahora hay una cosa mañana igual no está. Los padres tienen que entender que los niños tienen emociones y que las sientan”, resalta.

EL CUENTO ES UNA BUENA HERRAMIENTA

   A su vez, Natalia Saldaña sostiene que la mejor herramienta para trabajar las emociones y educarlas siempre son los cuentos, una herramienta para que el niño comprenda lo que está sintiendo, sepa si le gusta o no, y pueda actuar consecuentemente.

   “Son un reflejo paralelo de la realidad y se ponen situaciones diarias que pueden vivir ellos para ponerse en situación de que a ellos les puede pasar lo mismo. Hoy en día tenemos la tecnología, hay grandes avances, pero cree que con el cuento afianzas un vinculo entre el niño y adulto, entre el profesor y los niños, y hacen ver a los niños que es verdad lo que pasa, que no está como en la tele que está muy lejos; un libro es muy cercano para ellos y ven que verdaderamente pasa

   En concreto en ‘La herramienta para gestionar las emociones’ un cuento va sobre el bullying, otro versa del luto o la pérdida de un ser querido; otro se centra en la gestión emocional; y en último lugar sobre la gestión de las palabras y lo importante que es comunicarse y hablar las cosas.

CONSEJOS PARA UNA BUENA EDUCACIÓN EMOCIONAL

   En última instancia, Natalia Saldaña aporta los siguientes breves consejos para una buena educación emocional de los niños:

   1- Respetar a tus hijos lo que sienten y cómo lo sienten. Si no quieren compartir su juguete con otro niño no pasa nada porque es su juguete. Respeta las decisiones de tu hijo.

   2- Hablar y preguntarle en todo momento lo que siente para que aprenda a expresar lo que siente y cómo lo siente. Animarles a hacerlo.

   3- Para una correcta educación emocional les debemos enseñar a identificarlas, saber si están tristes, contentos o preocupados para reflexionar sobre las mismas, y así poder gestionarlas y actuar en consecuencia.

   4- No negar las emociones que sienten, no negar que se esté triste o mal, o que se tiene miedo; todos los sentimos.

   5- Tener una relación cercana con los hijos y estrecha con ellos porque para hablar de las emociones debes estar en ambiente relajado, de confianza, y donde te sientas cómodo. Tus padres y tu casa es el mejor ambiente.

   6- Además, los adultos somos modelo para nuestros hijos, que aprenden por imitación, por lo que resulta en su opinión imprescindible que nosotros hablemos de forma sencilla y abierta sobre nuestras propias emociones.

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Redacción Prensa
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