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¿Por qué seguimos enfermando y perdiendo primaveras de vida? ¡Nuestra víveres es crucial!

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   MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) –

   Solo se destina un 2% del presupuesto gachupin a programas de prevención y de promoción de la vitalidad. Los españoles tenemos un “exceso de confianza” en los hospitales, médicos, medicinas que nos venden las series olvidando por el camino poco muy importante: la importancia de la prevención y de cómo sea nuestra víveres.

   Así lo reclama la médico residente en Medicina Accesible y comunitaria y máster en Sustento Clínica y Endocrinología Judit Soto, quien acaba de anunciar ‘Vigor con Razón’ (Paidós), un manual con el que descubrir cómo la víveres es uno de los pilares fundamentales a la hora de alertar enfermedades.

   Y es que, Soto subraya que con que la calidad de nuestro sistema váter no es suficiente a la hora de exceder enfermedades: “El sistema váter determina el 10% de nuestra vitalidad. Lo que más peso tiene, casi el 50%, es el estilo de vida, lo que comes, la actividad física que hagas, el alivio, encargo del estrés. Un 20-30 por ciento, la genética y el peligro o susceptibilidad de desarrollar enfermedad. El resto, el medio entorno donde vivimos, la contaminación que nos rodea, el agua, el donaire, el entorno verde, un paso a una educación”.

   A su pleito, deberíamos tener más clara la idea de que nuestro bienestar y vitalidad dependen de nosotros, de nuestras pequeñas elecciones del día a día, como qué cocinamos y cómo lo hacemos: “Hay que ser de que lo que más poder tiene es el tenedor y la vitalidad empieza desde casa”.

   Así, en el tomo indica que la vitalidad de la población está condicionada por 4 determinantes jerarquizados según su impacto en la reducción de la mortalidad: los estilos de vida, la biología humana, el medio entorno y el sistema de vitalidad. En el caso concreto de los estilos de vida apunta a una mala víveres, al sedentarismo y a la desliz de examen, al estrés, las drogas legales e ilegales, y a las conductas de peligro.

   “Si mejoramos estos aspectos habremos limitado casi a la fracción el peligro de enojar y vencer prematuramente o de tener discapacidades. Cada audacia cuenta. Nadie sufre un infarto hoy si ayer estaba súper sano. Nuestras arterias se dañan en silencio hasta que, un día, una placa de colesterol se desprende, bloquea el flujo de muerte, y provoca el temido infarto”, advierte Judit Soto.

   En este contexto, advierte de las denominadas ‘enfermedades asociadas al bienestar’, patologías típicas hace 200 primaveras de las personas más ricas con un estilo de vida muy diferente al del pueblo, agricultores y gentío humilde que se alimentaba a cojín de los productos que les ofrecía el campo.

   “Hace 200 primaveras la gran mayoría de las personas moría de neumonías, epidemias como peste o cólera, diarreas, de enfermedades infecciosas. Pero gracias al descubrimiento de las bacterias y de los antimicrobianos, de la higiene de manos, de la mejoramiento en la calidad del agua, y de la mejoramiento a nivel financiero de la clase popular estas enfermedades ya son comunes en nuestra sociedad”, valora la médico residente en Medicina de Tribu.

NO PODEMOS COMER CADA DÍA COMO SI FUERA DOMINGO

   Con ello, insiste en que muchas de las enfermedades de hoy en día están relacionadas con nuestras pautas de víveres, con cómo comemos. “Vivimos cada día como si fuera domingo. Es asegurar, que no es que no puedas comerlo, pero no puedes comerlo de forma habitual cada día, y deberíamos entender que es poco ocasional. No todos los días puedes tomar tanta carne, por ejemplo, y olvidarte de la fruta, la verdura, o los frutos secos y legumbres”, sostiene.

   Estas enfermedades del bienestar son las enfermedades cardiovasculares, como la hipercolesterolemia, la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad, o la resistor a la insulina, por ejemplo.

   “Todas ellas son enfermedades silenciosas. No nos duele, y esto hace que progresen durante muchos primaveras en silencio, sin darnos cuenta, y muchas veces el primer huella es el extremo. Tras muchos primaveras esas placas de colesterol, alguna se desprende y tienes un infarto, hay que pasar y en muchos casos llegamos tarde porque lo único que podrá hacer la Medicina es tratar de que ese daño no vaya a más, pero la enfermedad ya la tienes, ya te has infartado”, agrega la doctora Soto.

   Gracias a los avances científicos, eso sí, celebra que las personas ya no se mueren de infarto, y se salvan muchas vidas, a pesar de que mucha gentío desconoce que posteriormente se vive con secuelas y con un “estado de discapacidad que puede ser peor que la crimen”. Se estima, según apunta, que de media los 10 ultimos primaveras de nuestra vida vivimos con discapacidad, no podemos hacer las actividades básicas de nuestra vida, como ducharnos o cocinar.

   “Entonces debemos aparecer a cuidarnos desde que nacemos. Si los niños comen alimentos poco saludables de pequeños es una idea engañosa y peligrosa porque hacemos que de adolescentes enfermen antaño de lo que deberían y adicionalmente vayan a tener y a acumular más secuelas a lo espacioso de su vida; una vida sin calidad por lo que cuidarse y hacer examen y tomar sano no es opcional desde jóvenes”, insiste.

   Aquí pira la atención que en pandemia de media se engordó en Cataluña una media de 2,5 kilos como consecuencia del confinamiento, “mucho peso para tan poco tiempo”. “Ahora con la pandemia estamos más tiempo en casa, y juega mucho papel el estrés, porque el deseo todavía es emocional, comemos más compulsivamente, estamos aburridos y picoteamos más. En esta pandemia, el tema de la desliz de examen todavía ha impactado mucho y de hecho se están viendo muchos diabéticos, hipertensos, gentío con colesterol que ha empeorado mucho por esto y porque todavía han tenido constreñido el paso a la sanidad y por ello no se haya podido realizar el seguimiento”, sentencia la doctora.

   Por todo ello, Judit Soto insiste en ‘Vigor con Razón’ en que una de las mejores decisiones que podemos tomar para retornar al buen camino es mejorar nuestra alimentaicón: “Es probable que en pocos primaveras el principal hacedor de peligro para la mortalidad sea la obesidad, cuya prevalencia es de 1 de cada 6 adultos en España, sin incluir a todas las personas que ya tienen sobrepeso. A escalera europea esa tendencia ya se ha revertido y el principal hacedor de peligro relacionado con la mortalidad es la mala víveres”.

   Según defiende, es tan importante la calidad como la cantidad de los alimentos. Consumir más fruta y verdura, dominar la sal, evitar el azúcar y el vino (que es el tercer hacedor de peligro) son cambios sencillos que pueden marcar una gran diferencia. “Si a esto le añadimos hacer examen físico regular estaremos creando una sinergia muy beneficiosa, ya que la desliz de examen físico es el cuarto hacedor de peligro relacionado con la mortalidad”, agrega.

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Redacción Prensa
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