21.1 C
Parla
InicioInternacionalDel Brexit al doloroso final entre escándalos

Del Brexit al doloroso final entre escándalos

- Anuncio -

El primer ministro se hizo popular como alcalde de Londres y abandonó el poder rodeado de sus compañeros

Madrid, 7 de julio. (Prensa Europa) –

La dimisión de Boris Johnson de Downing Street marca el fin de una era en Gran Bretaña y el ascenso de un político que siempre ha mostrado su estilo en sucesivos cargos, aunque eso signifique estar solo. El último paso

Johnson estudió filología clásica en la Universidad de Oxford, pero su carrera giró hacia el periodismo, trabajando para varios periódicos e incluso como corresponsal en Bruselas, informando sobre la Unión Europea, que finalmente lo rechazaría.

En 2001 saltó al frente de la política como diputado del Partido Conservador, pero no fue hasta 2008 cuando realmente empezó a ganar popularidad, cuando fue elegido alcalde de Londres por primera vez. Fue reconfirmado cuatro años después, pero no se postuló para un tercer mandato.

En ese momento, era una de las principales figuras “Tory” en Gran Bretaña, y todas las encuestas lo mostraban como una figura emergente, con aspiraciones claras en la política nacional. Por lo tanto, volvió a la Cámara de los Comunes en 2015.

Desde la sede principal de la legislatura británica, observó desde la primera fila cómo el entonces primer ministro David Cameron convocó el referéndum que eventualmente sacaría al país de la Unión Europea, en última instancia promoviendo a Johnson.

El entonces diputado se convirtió en la figura más destacada de la campaña del Brexit con mensajes populistas -e incluso cifras engañosas- que para la mayoría de los británicos fueron claves para la separación del bloque.

Sin embargo, después de que Cameron renunció como primer ministro, no aspiró a liderar el Partido Conservador y el país, allanando el camino para Theresa May, quien, sin embargo, se vio obligada a incorporar a Johnson a su gabinete en julio de 2016. Ministro de Relaciones Exteriores.

Johnson renunció unos dos años después de ser nombrado ministro por las supuestas concesiones de May en las negociaciones de la UE. El exalcalde de la capital ofreció un discurso más contundente, respaldando una salida a toda costa, incluso ante el espectro de lo que se conoce como un “Brexit duro”, un divorcio sin acuerdo de por medio.

Las negociaciones debilitaron a May hasta tal punto que se vio obligada a dimitir, como sus predecesores, meses después de sobrevivir a una moción de censura de sus compañeros conservadores. Luego vino la gran derrota de Johnson.

Luego, los conservadores recurrieron a un partidario del Brexit franco y casi sin filtrar y lo dejaron para que terminara las negociaciones, que en octubre de 2019 condujeron al primer acuerdo necesario para que los conservadores obtuvieran una sólida mayoría en las elecciones de diciembre. Referéndum sobre la administración de Johnson

El 31 de enero de 2020 llegó el ansiado Brexit que Johnson había abanderado, finalizando la fase de transición a finales de año, pero con la implementación de compromisos aún en curso y Johnson de nuevo de cara a la UE. Principalmente a costa de aplicar el Protocolo de Irlanda del Norte, que Londres intenta modificar de forma unilateral, aunque para Bruselas suponga una vulneración del derecho internacional.

Una cascada de polémica

Johnson ha sido el líder de un gobierno obligado a lidiar con la pandemia de covid-19, sin controversias también en ese frente. Inicialmente, el primer ministro propuso una estrategia que efectivamente implicaba vivir con el virus, pero su ingreso en cuidados intensivos fue un punto de inflexión.

Un nuevo Johnson surgió del hospital, defendiendo medidas de encarcelamiento comparables a las de otros países de su entorno, pero su estrategia se vio empañada por el poco compromiso de los miembros de la administración con las políticas que buscaba para toda la ciudadanía.

La celebración de varias fiestas en edificios públicos, algunas de ellas en Downing Street ya las que asistió Johnson, en noviembre de 2021 saltó como bomba mediática contra la línea de agua ejecutiva. “Partygate” trazó un doble rasero durante los momentos más difíciles de la pandemia.

El primer ministro inicialmente negó haber actuado mal, pero su versión se vio atenuada por hechos contradictorios. Un informe oficial cuestionó las acciones del gobierno y, finalmente, Scotland Yard impuso decenas de multas a quienes asistieron a las controvertidas fiestas, incluido el propio Johnson.

El movimiento de la censura: el principio del fin

“Partygate”, ya alimentada por las dudas planteadas por la remodelación del apartamento de Johnson, fue la gota que colmó el vaso para un papel importante en “The Laces”, que parecía cada vez más expansiva. Pero el primer ministro se limitó a disculparse tímidamente y dejó claro que no dimitirá por voluntad propia.

Con Johnson anclado en su discurso, sus compañeros lograron sumar las firmas necesarias para realizar una moción de ofensiva interna el 6 de junio, hace exactamente un mes, táctica que ya había sido utilizada contra May y si eso. boom, significó la caída del primer ministro por fuego amigo.

Johnson salvó al partido gracias al apoyo del 59% de los parlamentarios, un nivel de apoyo inferior al de May meses antes de que dimitiera, pero para que el jefe del Ejecutivo se desahogara y considerara la crisis interna enterrada. No en vano, las regulaciones actuales impidieron que los conservadores recurrieran a este movimiento dentro de un año.

Sin embargo, la estabilidad de Johnson no estaba garantizada, y aunque algunas voces conservadoras hablaban abiertamente de cambiar las reglas para promover una segunda votación contra el primer ministro, se acumularon más escándalos en Downing Street.

La controversia final se centró en Chris Pincher, quien fue nombrado coordinador adjunto del Grupo Parlamentario Conservador a pesar de las denuncias de acoso en su contra. Al principio, Downing Street afirmó que Johnson no estaba al tanto de las denuncias, pero el martes la historia cambió: el primer ministro admitió que estaba al tanto de las denuncias y se disculpó.

El daño ya estaba hecho, y apenas unas horas después, dos ministros de Finanzas y Salud, Rishi Sunak y Sajid Javed, desencadenaron una ola de decenas de renuncias. El mensaje de los altos funcionarios a la salida giraba en torno a una pérdida de confianza en Johnson.

Sin embargo, el primer ministro volvió a negar los planes de dimitir, lo que llevó a su equipo a aumentar la presión pública y privada con los ministros marchando por Downing Street el miércoles para pedirle a Johnson que tire la toalla.

- Anuncio -
Redacción Prensa
Redacción Prensa
Última hora desde la redacción
- Anuncio -

Te puede interesar

- Anuncio -spot_img

Noticias Relacionadas

- Anuncio -spot_img