Descubre cómo la crisis del agua está provocando nuevos conflictos globales

El agua: el próximo campo de batalla

El agua, también conocida como oro azul, está emergiendo como un potencial foco de conflictos globales. Según datos del Pacific Institute, desde 2020 hasta la fecha, se han registrado alrededor de 202 conflictos en todo el mundo relacionados con el agua. Estos conflictos varían desde sabotajes en la guerra de Ucrania hasta enfrentamientos entre Sudán y Egipto por el agua del Nilo. Un estudio de las Naciones Unidas predice que para 2025, habrá aproximadamente 300 zonas en el mundo donde los conflictos podrían surgir debido a la escasez de agua. La creciente demanda de agua, impulsada por factores demográficos y energéticos, está ejerciendo una presión significativa sobre el llamado nexo agua-energía-alimentos, lo que podría dar lugar a más tensiones e incompatibilidades.

La creciente presión demográfica y la urbanización

Se estima que la población mundial llegará a 9.000 millones de personas en breve. Actualmente, más de 733 millones de personas viven en países con alto o crítico estrés hídrico, lo que representa casi el 10% de la población total. Se espera que para 2025, dos tercios de la población mundial puedan enfrentarse a la escasez de agua en algún momento. La urbanización acelerada también está exacerbando la tensión demográfica. Las Naciones Unidas predicen que para 2050, el 70% de la población vivirá en ciudades. La mayoría de esta expansión urbana ocurrirá en países en desarrollo, donde la población a menudo vive en asentamientos informales con acceso limitado o nulo al agua potable y a los servicios de saneamiento.

El vínculo entre agua, energía y alimentos

El agua es fundamental para la generación de energía y la producción de alimentos. Se utiliza en la generación de energía en las centrales térmicas y como sistema de refrigeración en estas instalaciones y en las centrales nucleares. Además, es la materia prima de la energía hidroeléctrica y es crucial para la producción de biocombustibles. La producción de alimentos también depende en gran medida del agua. Para satisfacer la demanda de alimentos para una población en crecimiento, se estima que la producción de alimentos tendrá que aumentar en un 60%. El agua es un recurso vital en la cadena de suministro de alimentos, desde el riego agrícola hasta el procesamiento y transporte de alimentos.

El cambio climático y la sequía

El cambio climático y la sequía son factores adicionales que amenazan la disponibilidad de agua. Aunque el agua cubre el 70% de la tierra, solo el 3% de ella es agua dulce. Además, el agua de los acuíferos se consume a un ritmo mayor que el de reposición. La desalinización de agua salada es una opción para obtener agua dulce, pero es la más cara y la que más energía consume. Además, el cambio climático puede causar inundaciones en áreas que no tienen sistemas desarrollados para almacenar y reutilizar el agua de lluvia. En este contexto, el agua está destinada a convertirse en un recurso cada vez más valioso y caro. De hecho, se estima que se necesitarán inversiones de un billón de dólares cada año hasta 2030 para aliviar la escasez de agua.

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