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En un intento por evitar que el conflicto en Oriente Medio se extienda, Estados Unidos ha instado a China a utilizar su influencia para pedir calma a Irán. Este llamado se produce en un momento en que las tensiones están aumentando en el Mar de China, y mientras Estados Unidos se centra en brindar apoyo a Ucrania.
El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, y su homólogo chino, Wang Yi, se reunieron recientemente en Washington. Durante este encuentro, que también incluyó una reunión con el presidente Joe Biden, se discutieron varios temas relevantes, incluyendo la posibilidad de un encuentro entre los presidentes Biden y Xi Jinping en el próximo foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco. A pesar de las diferencias y desacuerdos entre las dos naciones, ambos ministros de Exteriores destacaron la necesidad de mantener y profundizar el diálogo para evitar malentendidos y estabilizar las relaciones.
Con el reciente conflicto entre Hamas e Israel planteando nuevos desafíos, Washington espera que Pekín pueda usar sus influencias con Irán para prevenir una escalada que provoque una ampliación de la guerra en la región. China, uno de los mayores compradores de petróleo, podría ejercer una influencia considerable sobre Irán y su contención como la mano que mueve los hilos de grupos como Hamas. El Ejecutivo chino tiene ciertamente un interés para prevenir una confrontación directa entre los estadounidenses y los iraníes porque esto podría encarecer el precio del petróleo, declaró Jon Alterman, responsable del programa de Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS).
A pesar de la intensa competencia económica y las tensiones en temas como Taiwan o el mar de China, Estados Unidos y China han encontrado áreas comunes en las que pueden trabajar juntas, como la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la equidistancia de China en la guerra de Ucrania, que ha sido un apoyo de facto a Rusia, ha frustrado a los estadounidenses. A pesar de estos desafíos, parece que ambos países comparten un interés similar en prevenir una amplia guerra en Oriente Medio. La capacidad de China para influir en Irán podría ser crucial para mantener la paz en la región.
