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Las tensiones geopolíticas y de liderazgo se pusieron a prueba en una carrera de larga distancia contra la epidemia

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Las desigualdades aumentarán y crecerán en el contexto de la explotación política por miedo

Madrid, 1 de enero (Europe Press) –

Para muchos, 2022 será un año de reevaluación: el mundo, más consciente de sus debilidades y desafíos potenciales, debe mirar hacia decisiones futuras para abordar los males, limitaciones, limitaciones y desafíos del pasado.

Con menos incertidumbre, la comunidad internacional debe responder a múltiples tensiones geopolíticas mientras lidia con el aumento de los precios y la urgente necesidad de abordar la creciente crisis climática que es un problema urgente.

El año comienza cuando el mundo sigue plagado de coronavirus, aunque los avances en vacunación y la aparición de especies menos peligrosas podrían facilitar una salida paulatina de la crisis sanitaria para poner fin a lo que podría decirse que es uno de los eventos más importantes del siglo.

Así, con un futuro menos incierto que en el pasado, el liderazgo internacional será examinado en elecciones clave en países como Francia, Brasil y Hungría, lo que podría significar un giro a la derecha y un creciente discurso reaccionario. Esfera internacional

El año 2022 se construye sobre las consecuencias de las diversas crisis internacionales que estamos perpetuando y que son relevantes en toda Europa. Según Paul Morillas, director del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), lo que marca el 2022 no es una “crisis crítica” que pueda producirse, sino “un cambio estructural simultáneo en el que estamos inmersos y ante un déficit de gobernanza”. lo tiene “.

“Aumenta la sensación de impotencia en las distintas sociedades, el miedo y la ansiedad ante estos cambios”, analiza. “Es precisamente por este déficit institucional que las ineficiencias de las instituciones internacionales y los mecanismos de gobernanza global son ineficientes”.

Los planes comerciales y energéticos seguirán siendo de especial importancia en un escenario en el que China y Estados Unidos se han perfilado como la principal competencia sobre la que se construye el sistema internacional. Los mecanismos de ajuste fronterizo y las sanciones en la esfera político-económica pueden conducir a guerras comerciales o tensiones comerciales significativas, mientras continúan los flujos migratorios y las crisis de gestión migratoria siguen sin resolverse.

Además, es la certificación del gasoducto rodante Stream 2 que entrega gas desde Rusia a Alemania a través del Mar Báltico, pero el proceso de concesión de licencias se ve obstaculizado, lo que tiene un gran impacto en los consumidores. Estados Unidos y Alemania llegaron a un acuerdo en julio para finalizar el proyecto del gasoducto, al que inicialmente se opuso el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden, y creían que era un plan que Rusia podría usar para infiltrarse.

Hay varios frentes por parte de la UE: Polonia y Hungría continúan recibiendo ultimátums, y varios gobiernos, incluido España, deben demostrar si pueden avanzar en la implementación del Fondo Europeo de Recuperación, que podría generar tensiones en casa. Bloque de la comunidad

Las crisis todavía están en la agenda. Bergzeit sigue enojado, la crisis de refugiados se intensifica y la situación entre Rusia y Ucrania parece preocupar a la OTAN, que planea reunirse con Rusia a principios de 2022 para resolver las tensiones fronterizas.

Aunque el foco del diálogo global estará en la región del Indo-Pacífico, será necesario centrarse en cuestiones más cercanas que podrían llevar a la UE a pensar en una clave más común y abandonar sus aspiraciones globales.

Año electoral relevante

2022 será un año de procesos electorales en el que algunos gobiernos de extrema derecha podrán poner a prueba su futuro político, como Serbia, Brasil o Hungría, en las urnas. Esto no impedirá que estos movimientos reaccionarios intenten hacerse un hueco en otros países, como Francia o Estados Unidos, donde se vivió la famosa “edad media” bajo el fantasma del expresidente Donald Trump.

Karme Kolomina, investigadora principal del CIDOB, cree que debido a la falta de confianza en las instituciones, será un año de “explotación de miedos”. “Muchos de estos temores son provocados por epidemias, pero la mayoría de ellos ya se han agravado y están empeorando”, advierte.

“Son miedos legítimos, las desigualdades han crecido y se incrementarán en 2022, mientras la política y la economía del miedo estén en su lugar, instrumentalizando la búsqueda de beneficios”, dijo.

Las comunidades polarizadas de Túnez, Chile y Bielorrusia también votarán en varios referendos constitucionales mientras China celebra su 20º Congreso del Partido Comunista. En 2022, dada la erosión de algunos sectores de la sociedad, los gobiernos deben moverse entre las medidas restrictivas y el importante germen del conflicto social y la polarización.

A mediados del año que viene, España acogerá la Cumbre de la OTAN, donde se debatirá el nuevo concepto estratégico y se analizará la convergencia y confianza entre Washington y sus aliados europeos, entre otras cosas. Se llevará a cabo en Egipto y abordará la crisis climática.

Crisis humanitaria

Para el 2022, 274 millones de personas en 63 países necesitarán asistencia y asistencia humanitaria, según Naciones Unidas, que advierte de un aumento dramático en el número de personas que necesitan ayuda en todo el mundo.

El virus corona, así como los conflictos, las crisis climáticas y las enfermedades, han exacerbado las crisis humanitarias preexistentes, y una de cada 29 personas necesita ahora asistencia humanitaria, una proporción que se situó en el 33% en 2021.

Para hacer frente a esta situación, Naciones Unidas necesita unos 40.000 millones de euros al año, lo que podría provocar múltiples hambrunas y la deserción de millones de niños en todo el mundo.

Las crisis se han extendido geográficamente a países que ya se han debilitado. Además, las necesidades humanitarias han aumentado durante el año pasado debido a desastres naturales como terremotos y huracanes. Países como Afganistán también han sufrido la peor sequía en tres décadas, por lo que la población se enfrentará a un suministro de alimentos insuficiente, una situación que podría verse agravada por el rápido y constante aumento de los precios de los alimentos básicos.

En este sentido, varios países africanos pueden sufrir un deterioro de la situación durante 2022, especialmente porque algunas partes del continente, como el Cuerno de África o la región costera, están expuestas a un aumento de la violencia y los conflictos armados debido a sus efectos. . Cambio climático y expansión de redes yihadistas.

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Redacción Prensa
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