Descubre cómo prevenir un ictus: los peligros ocultos del colesterol, hipertensión y estrés

El ictus, una amenaza latente cada cuatro minutos

En España, cada cuatro minutos, alguien sufre un ictus, una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año, alrededor de 120.000 personas en España experimentan un ictus, resultando en muerte o discapacidad en un 50% de los casos. Además, se estima que una de cada cuatro personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida, y no solo las personas mayores.

Factores de riesgo del ictus

Los factores de riesgo para el ictus incluyen el colesterol LDL elevado (también conocido como colesterol malo), la hipertensión, el sedentarismo, el estrés y la obesidad. Julio Agredano, de 53 años y presidente de la Fundación Freno al ICTUS, experimentó un ictus a los 39 años. A pesar de que los resultados de sus análisis de sangre indicaban riesgos de enfermedad cardiovascular, no tomó medidas preventivas, lo que considera un gran error.

La importancia de la detección temprana

La detección temprana de los síntomas de un ictus es fundamental para un tratamiento efectivo. Los síntomas pueden incluir alteración en el lenguaje, pérdida de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, alteración de la visión, falta de equilibrio y coordinación, o un dolor de cabeza intenso. Los expertos recomiendan llamar al 112 para activar el Código Ictus ante cualquier sospecha, ya que el tiempo es un factor crítico en el tratamiento del ictus.

Prevención y control de los factores de riesgo

La prevención y el control de los factores de riesgo son esenciales para evitar un ictus. El Dr. Pere Cardona, director de la Unidad de Ictus y del Programa Neurovascular del Hospital Universitario de Bellvitge, enfatiza la importancia de controlar los niveles de colesterol LDL y otros factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad. Además, el paciente debe seguir un control estricto de los factores de riesgo vascular después de un ictus para evitar recaídas.

En conclusión, es fundamental fomentar la conciencia pública sobre la alta incidencia de las enfermedades vasculares y el papel crucial de la prevención y el control de los factores de riesgo. A pesar de la gravedad del ictus, es importante recordar que es altamente prevenible y tratable en la mayoría de los casos.

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